Bratislava

Bratislava es una ciudad pujante con turismo llegado de toda Europa, y con opciones culturales, históricas y gastronómicas ideales para una larga escapada. Aún ajena al ajetreo de otra capitales como Budapest, Praga o Viena, Bratislava conserva su encanto, con comercios históricos que aún perviven en estos tiempos acelerados.

Sus vinos son tan desconocidos como apreciados, y en su casco histórico las tiendas crean ejes comerciales muy atractivos para hacer compras a buen precio, relajarse en los cafés chic, conocer la propuesta de cervezas artesanales, o acudir a las noches de ópera de la ciudad.

Historia de Bratislava

A lo largo de la historia, Bratislava ha atesorado un sinfín de cambios y evoluciones que al igual que los diferentes nombres que la han designado explican su transformación. Del nombre latino Possonium pasó a Pressburg (en alemán), a Pozsony en húngaro y al eslovaco Prešporok.

Nacida en la orilla del Danubio ya en el Neolítico como atestiguan restos arqueológicos hallados, la capacidad comercial del caudaloso río sirvió pronto para desarrollar el lugar desde que primero los celtas y luego los romanos (designándola como Gerulta) controlasen el territorio.,

Bratislava aparece mencionada en textos de 907, si bien ya desde años atrás formaba parte de la Gran Moravia. La entidad de ciudad la logró con la llegada de colonos germanos en el siglo XIII (que la denominaron Presburgo), atraídos por los incentivos de los monarcas húngaros, y que repoblaron la zona devastada por las incursiones tártaras llegadas desde Asia.

En 1464 recibió la prerrogativa de juzgar y controlar sus propias leyes como ciudad libre, de mano del rey húngaro Matías Corvino. Y de forma paulatina fue consejo del reino (desde mediados del XVI hasta 1848), sede del arzobispado y lugar de la coronación de los reyes húngaros. Al poder político y económico se sumó la creación de la Academia Istropolitana, a la sazón universidad de la que salieron ilustres intelectos.

Entre el siglo XVI y XVIII Bratislava fue la capital del reino Húngaro, a causa de la amenaza por los turcos de Buda (uno de los extremos de Budapest). Una vez pacificada la zona la capital volvió a la recién fundada Pest, lo que significó un declive de Bratislava.

Hasta 1919 no se rebautizó a la ciudad como Bratislava, que por aquel entonces era un conglomerado étnico variado, con alemanes, austriacos, húngaros, rumanos y eslovacos.

En los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial gran parte de la ciudad fue destruida. El dominio soviético significó un desastre urbanístico, con la construcción del puente UFO que sustituía al volado por los nazis, y que prácticamente barrió del mapa el antiguo barrio judío. Además, el concepto estético adusto del comunismo afeo la ciudad, que desde la independencia del país ha vuelto a recuperar zonas como las orillas del Danubio.

Por otro lado, cuando Bratislava asumió la capitalidad de Eslovaquia tras la separación de la antigua Checoslovaquia, muchas miradas se posaron sobre la ciudad y el resultado fue un despegue turístico que la ha llevado a colocarse como opción turística de muchos viajes por Centro Europa.

Que ver – Monumentos de Bratislava

El castillo es el monumento que más destaca en Bratislava, pero sólo es la guinda del pastel que una vez abierto, ofrece una ruta mucho más intensa de lo que uno cree.

En Bratislava se respira naturaleza y es que la capital de Eslovaquia es una ciudad verde, donde los parques y jardines tienen una presencia importante en la fisonomía. Además, como si de una puerta de entrada se tratase, Bratislava se abre inmediatamente al norte a los Malé Karpaty,  los Pequeños Cárpatos, con una propuesta instantánea a salir a la naturaleza, disfrutando de itinerarios de trekking y bicicleta de montaña.

Joven y dinámica, Bratislava se ha subido rápidamente a la modernidad, conservando su identidad y al mismo tiempo adoptando ritmos universales de otras capitales europeas. La noche y el ambiente hacen que no sólo en verano se disfrute de la fiesta nocturna, si no que prolongue durante el año.

A la hora de descubrir Bratislava hay que valorar la opción de adquirir la Bratislava CARD, una tarjeta turística que nos permite ahorrar en la visita a los museos y monumentos de la ciudad.

El castillo casi siempre aparece como el primero y mayor atractivo turístico de Bratislava. El Bratislavský Hrad domina la ciudad desde la colina, y como un pastor custodia el tránsito de las aguas del Danubio y los barcos que van y vienen desde Viena.

El castillo de Bratislava dominando la ciudad
El castillo de Bratislava dominando la ciudad

El castillo fue la sede de los gobernantes y actualmente acoge al Museo de Historia.

La antigua sede de los gobernantes, hoy es el símbolo de Bratislava y sede del Museo de Historia de Eslovaquia. Segismundo de Hungría fue quién promovió su construcción en el siglo XV, pero el incendio de 811 causó estragos y lo que hoy observamos es fruto de la posterior reconstrucción.

Puente UFO

Único, el Puente UFO es al mismo tiempo extravagante, anacrónico y sublime. Las vistas de la ciudad que se obtienen desde su “anillo” de nave especial en lo alto de la torre, a casi cien metros de altura, son fascinantes. El restaurante que se halla aquí ofrece una propuesta culinaria con vistas inmejorables del atardecer de Bratislava.

Puente UFO de Bratislava

Conocido en la ciudad como Most Slovenského Národného Povstania, o abreviado Most SNP, el puente cruza el Danubio desde que a finales de los 60 se comenzase a construir. Ya en 1972 se finalizó la obra del puente, que de por si es una oda del régimen comunista a los excesos. Su aspecto futurista evidencia la moda ufológica de la época, en esos años de ciencia ficción y de carrera espacial.

En su momento fue uno de los puentes de cable más grandes del mundo (431 metros de largo y 21 de ancho), diseñado por el arquitecto J.Lacko y ejecutado por el ingeniero A.Tesár. Entre 2003 y 2005 la torre permaneció cerrada para remodelarse, abriendo las puertas de un restaurante y cafetería (UFO WATCH.TASTE.GROOVE), con capacidad para 120 personas.

Catedral de San Martín

La catedral de tres naves góticas fue alzada en el siglo XV, y en ella se llevaban a cabo los rituales de coronación de los reyes. Una réplica de la corona a escala inmensa preside lo alto de la torre de la catedral, presumiendo de su pasado real.

Castillo Devin

A las afueras de la ciudad, remontando el Danubio encontramos el castillo Devin, cuya figura derruida se la debemos  al ejército de Napoleón que lo hizo saltar por los aires.

La roca donde se alza ya estuvo habitada desde el neolítico, y su valor estratégico en la confluencia de los ríos Danubio y Moravia fue esencial para segurar el territorio. Además de la función defensiva albergó una iglesia de estilo bizantino y posteriormente el castillo y la famosa torre que hoy recibe la atención de las cámaras de fotos.

Otros puntos de interés de Bratislava

– Jardines botánicos

Sinagoga. El estilo cubista delata que fue construida en los años 20 del pasado siglo de la mano del arquitecto Artur Szalatnai-Slatinský. En el interior se puede visitar el museo judío.

Playas de Bratislava. A falta de mar las playas artificiales sirven en verano para pasar el calor. Magio y Tiki Beach son dos de las más animadas.

Estatuas. Las esculturas que como personas vivas aparecen en las calles de Bratislava se han convertido en una atracción más. No hay que perderse la oportunidad de hacer una foto con la de Napoleón (que recuerda el asedio de las tropas entre 1805 y 1809), la de Cumil saliendo por la alcantarilla, la del educado  Schöne Nazi saludando con su sombrero o la del Paparazzi (que honra a un excentrico pero amable habitante local).

– El pasadizo de Matej Krén. El palacio Palffy (GMB) alberga esta obra indescriptible, una obra de diseño que reproduce el infinito gracias a un engaño visual.

– Pasear por la plaza más importante de Bratislava, Hviezdoslav.

– El memorial de Slavín, un homenaje a los casi siete mil soldados soviéticos caídos durante la liberación de Bratislava en la Segunda Guerra Mundial.

– El Palacio Primate, donde se firmó la paz de Presburgo, que acabó con la guerra entre las tropas napoleónicas francesas y las austriacas tras la batalla de Austerlitz.

– El Palacio Grassalkovich. Residencia veraniega en estilo rococó utilizado como residencia del primer ministro.

La Puerta de Miguel. Es la única que pervive del sistema de murallas defensivas de la antigua ciudad medieval. Su terraza es uno de los puntos panorámicos de la ciudad, y al mismo tiempo es museo de las armas.

La iglesia Azul, o de santa  Elizabeth, y llamad así por el vistoso color azul de estilo Art Nouveau

Como llegar

Para bien o para mal la cercanía con Viena, en la vecina Austria sirve de competencia y de motivación para hacer un circuito que comprenda a ambas. De la misma forma, al estar tan próximas, tanto el aeropuerto eslovaco de Bratislava-Milan Rastislav Štefánik, que está a quince minutos del centro, como el Viena-Schwechat (a 50 km) son utilizados para llegar a la capital eslovaca. Desde España hay vuelos directos a Bratislava con Ryanair desde Madrid, Girona y Palma de Mallorca.

Otra forma de llegar es con los minicruceros que parten desde Viena recorriendo las aguas del Danubio hasta llegar a Bratislava.

Actividades y Tours en Bratislava

En Bratislava podemos disfrutar de tours privados guiados, paseos en barco por el Danubio o recorridos en autobús turístico visitando los monumentos más importantes.

Oficinas de Turismo en Bratislava

En las oficinas de turismo de Bratislava podemos obtener información y mapas para recorrer la ciudad. Ofrecen folletos de los monumentos, y ayuda para elegir donde comer y dormir durante las vacaciones. También venden la Bratislava Card que tiene descuentos: Oficina de calle  Klobučnícka nº 2 y Oficina de turismo del aeropuerto.